A partir de cierta edad los huecos en la educación (audiovisual en este caso) de uno empiezan a ser buenas noticias.
Nunca había visto El tesoro de Sierra Madre (The Treasure of Sierra Madre-1948). Nos habíamos cruzado un montón de veces. Había pasado a mi lado en DVD, alguna madrugada en la 2 había visto parte de ella (incluso es casi seguro que llegase a grabarla en una de esas cintas VHS en las que cabían todo: videos musicales, trozos de una porno, el final de Golpe en la pequeña China), había leído referencias a diestro y siniestro. Sin embargo nunca la había visto completa.
Hasta ayer. Decidí acompañarla de un buen filete y de una buena botella de vino. Vamos, que prepare una recepción en consonancia con el calibre que anticipaba a la película. No me defraudo. Una gran película de aventuras con el descreimiento de las películas de posguerra y el humanismo característicos de Huston. Tanto Humphrey Bogart como Walter Huston (padre del director) construyen personajes redondos.
Me habían entrado las ganas visitar Sierra Madre tras ver la semana pasada otra película de Huston que me faltaba en la lista: Sangre Sabia (Wise Blood-1979). Esta película sigue las sórdidas desventuras del patético predicador Hazel Motes y su Iglesia de Cristo sin Cristo. Una película visceral, low fidelity y muy pasada de rosca que anticipa la obsesión por la estética “americana” de los 80 (Lynch, Wenders, Jarmusch).
Estas películas perdidas son una categoría en si misma. Películas con las que me he cruzado varias veces y que sin embargo nunca he llegado a ver. La calidad de las mismas es variable: desde películas de acción de los 80 (las sagas enteras de Rocky o Rambo) hasta clásicos como El Gran dictador pasando por ET o por las películas de Antoine Doinel de Truffaut. No son “películas que no he visto” sino “películas que se que no he visto”. El matiz esta en el sentimiento de culpa. Y como los buscadores de oro encarnados por Bogart y Huston me adentro en la Sierra Madre una y otra vez en su busca.
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Saturday, February 20, 2010
Tuesday, November 17, 2009
The Box

The Box
Tanto Donnie Darko como Southland Tales daban a entender que Richard Kelly había crecido en los 80 a base del cine de la factoria Amblin, literatura sci-fi y comics. Con The Box va en busca de las raíces de estas influencias. Las encuentra, con acierto en The Twilight Zone y el cine paranoico y sci-fi de los 60 y 70. En sus mejores momentos, The Box remite a La Invasión de los ultracuerpos, pero por desgracia el resto de la pelicula no esta a la altura.
Son los años 70. Los Lewis, Norma, Arthur y su hijo, viven en un idílico suburbio. El es un científico de la NASA deseoso de ser incluido en una próxima expedición a Marte, ella es una profesora universitaria. La normalidad se va al garete tras recibir la visita del misterioso Mr. Steward. Les ofrece la caja del titulo y la oportunidad de ganar un millón de dólares. Para ello solo tienen que apretar el botón que la corona. Esto no solo saneara su economía sino que también ocasionara la muerte de un inocente al azar. La eleccion es solo suya. Por supuesto la pareja acabara pulsando el botón desencadenando una montaña rusa en principio conspiratoria y finalmente sobrenatural.
Tanto el principio de la película como su premisa podrían ser parte de un episodio de The Twilight Zone, pero una vez pulsado el botón, se convierte en un remake hipertrofico de La Invasión de los Ultracuerpos. Es en esta parte central donde nos encontramos los mejores momentos. La pareja ahoga su sentimiento de culpa indagando en Mr. Steward, sus cajas y sus intenciones. Tras unas cuantas pesquisas, no tardan en sentir el acecho de sus “empleados”, únicamente reconocibles por su propensión a la hemorragia nasal, a habitar oscuros moteles de carretera y celebrar ritos new age en la piscina.
Los sustos se suceden al mismo ritmo al que la historia se va volviendo incomprensible. Pero nos da igual porque Kelly nos regala momentos que haran las delicias del aficionado: la baby sitter cruzando los corredores del hotel parecen descartes de El Resplandor, los empleados de Mr.Steward son extras de la pelicula que a M. Night Shyamalan le gustaria hacer pero no le sale.
Y sin embargo, cuando te tiene contra las cuerdas, cambia de ritmo y sale en busca de la justificación moral de todos sus personajes. Y aquí es donde descarrila: Mr. Steward y su cohorte no son sino siervos de una inteligencia alienigena que ha elegido a los Lewis como cobaya de laboratorio. Por su parte, los Lewis sufren las consecuencias de sus decisiones hasta llegar a un final sacado de una clase de etica mongoloide: matarias a tu mujer para evitar que tu hijo sufriera una ceguera? Se presupone que las multiples referencias al infierno segun Sartre juegan un papel clave en todo esto. Lamentable.
Kelly demuestra de nuevo tanto su capacidad para crear escenas fascinantes como su incapacidad de hilarlas en algo que vaya más alla de su mera sucesión. Tan recomendable como indigesta.
P.S.-La actuacion de Cameron Diaz es de vomito.
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Wednesday, March 4, 2009
Emperor of the North Pole

Emperor of the North Pole (1973) - Robert Aldrich
Un tren recorre la Gran Depresion Americana con Robert Aldrich de maquinista.
Entre la maleza se esconden los vagabundos, esperando a un despiste del revisor para subirse al tren y viajar de gorra. Dos vagabundos se cuelan dispuestos a todo con tal de llegar a destino. Son el novato "Cigaret" (Keith Carradine) y "A No 1" (Lee Marvin), robin hood de los vagabundos. Lo que no saben es que el revisor de este tren, "Shack" (Ernst Borgnine) les espera con un martillo pilon y clavos y ganas de hacerles picadillo (en este sentido la primera escena de la pelicula es la perfecta declaracion de intenciones).
Aldrich aprovecha el tema para hacer un borrador de la lucha de clases y de la integridad del individuo ante el sistema. Los vagabundos son el buen salvaje y los empleados del tren son seres que han vendido su alma al diablo. Algunos la han vendido porque no tenian otra opcion y otros con el tiempo han olvidado que un dia tuvieron algo digno de ese nombre.
La pelicula adolece de cohesion en la historia pero sigue siendo una pelicula interesante, sobre todo gracias a los impagables enfrentamientos del revisor con los vagabundos, mitad RoadRunner, mitad juego plataformas (incluida la estetica Mario Bros). No quiero ni pensar lo que hubiese hecho Raimi en sus buenos tiempos con esas escenas. En cualquier caso Aldrich imprime garra a estas escenas que sobresalen con mucho del resto de la pelicula.
De postre, la pelicula te permite echar mano de biblioteca y desenterrar un nuevo genero cinematografico: las "train-movies". Desde las familiares (Silver Streak, Testigo Accidental) hasta las rudas ( estas que nos ocupa, pero sobre todo la imprescindible Runaway Train)pasando por las gafapastas (Europa) y las seminales (The Train).Seguro que puedes añadir un par a la lista...
Thursday, January 1, 2009
Synecdoche New York

Charlie Kaufman, es una rara avis en la industria del cine americano.
Su trabajo como guionista, caracteristico por lo personalisimo de la apuesta da buena fe de ello: Being John Malkovich, Human Nature, Adaptation, Confessions of a Dangerous Mind y Eternal Sunshine of the Spotless Mind.
Sus personajes son seres cotidianos sometidos a situaciones surrealistas que aceptan con naturalidad marciana: una puerta que da acceso al alma de John Malkovich, una oficina de medio piso de altura, una maquina que permite borrar a una persona de tus recuerdos. No se puede negar su originalidad pero lo que si que se puede poner en duda es su capacidad de autocritica. Hay algo en Charlie Kaufman mas alla de la sucesion de excesos creativos?
En Synecdoche, New York ejerce de guionista y se estrena como director.
Philip Seymour Hofman interpreta a Caden Cotard, un director de teatro cuya vida personal se encuentra en estado terminal. Abandonado por su mujer y su hija y enfrentado a un sinfin de patologias comienza a ser consciente de la futilidad de su existencia.
Una inagotable beca a la creacion artistica le saca de la depresion y le lanza a la construccion de la obra de arte total: la recreacion de su propia vida en clave teatral en una inmenso almacen en el que cojen edificios, dirigibles e incluso partes de Alemania. Y eso no es nada. Espera a ver el momento en el que la representacion teatral alcanza el momento de la vida de Cotard en el que recibe la beca y empieza a trabajar en la obra de teatro. La obra es interpretada dentro de la obra y toda la pelicula comienza a doblarse sobre si misma como un tren de mercancias de alto tonelaje lanzado a gran velocidad sobre una via en espiral.
Ficcion y realidad se mezclan multiplicando los personajes y las situaciones en un juego de espejos que nos deja entrever la relacion entre la realidad, la ficcion y el paso del tiempo o lo que es lo mismo, la muerte.
A ratos brillante, a ratos innecesaria, a menudo fascinante y siempre excentrica Synecdoche New York tiene material como para haber hecho dos peliculas. O tres.
Las ideas se acumulan unas sobre otra intentando abarcarlo TODO: la creacion artistica, la muerte, las relaciones de pareja...
Es de recibo preguntarse si menos, no hubiera sido mas en este caso o si por el contrario la verdad late entre el tupido entramado de historias.
Tuesday, November 11, 2008
Pero que muy mal, Clint

Clint Eastwood. El bueno de Clint. El mejor actor segun Leone, el que solo tenia dos caras: con sombrero y sin sombrero. El ultimo mohicano del cine clasico americano, heredero de Huston, de Siegel, quitandose a manotazos la caspa italiana de las solapas de la cazadora de ante mientras da soberanas caladas a la ennegrecida pipa de jefe de la tribu.
Me pregunto cuando empezo Clint a sufrir el sindrome del condensador de fluzo. Ya sabes, ese momento en el que el cielo se abre ante un artista y este es capaz de vislumbrar el espiritu de sus creaciones venideras.
Imagino que lo que vio Clint se asemejaba a las tablas de la alianza ardiendo sobre unas zarzas, un cine por encima del bien y del mal, un cine mas alla de consideraciones morales, un cine con cojones y dulce a la vez. Un cine total, biblico.
Fue con Sin Perdon? o con Cazador Blanco, Corazon Negro? En cualquier caso el humor en el cine de Eastwood quedo destinado a las producciones veraniegas (Space Cowboys, El Principiante) mientras el grueso de su cine se deslizaba por la peligrosa pendiente del cine serio con mayusculas. He de admitir que yo tambien cai victima de su engaño y acudi extasiado cada vez que Clint hacia acto de presencia en los cines.
Esto continuo hasta Million Dollar Baby. Si, esa fue la primera vez que corri a la taquilla para pedir que me devolviesen el precio de la entrada.
Menuda manipulacion, que poca verguenza. Que manera de ensenar la patita y darte con la historia en la cabeza. Que gran verdad, que jodida es la vida- decian otros- que tio este Clint, a favor de la eutanasia y todo. Y encima es republicano, apuntaba alguien al fondo de la sala.
Luego llego de nuevo cargado de Iwo Jimas y banderas de nuestros padres. Por si te quedaban dudas, de que Clint ama por igual a blancos y a amarillos.
Y ahora nos atiza de nuevo con Changeling. Reduce a la Jolie a un borron de carmin acentuado por dos ojos de vulpe y nos trae una historia con sed de trascendencia y hambre de oscar. La pelicula que funciona en sus momentos mas folletinescos, fracasa estrepitosamente en los momentos dramaticos. Quizas es la falta de sombras entre tanta oscuridad? Quizas es la ambicion de Eastwood de ser el ojo de dios viendolo todo desde las alturas? O quizas es culpa del reiterativo guion? Y es que tras casi tres horas de acumulacion de generos uno ni siquiera es capaz de decidir quien es el malo de la pelicula: el psicopata? el LAPD? el poli malo del LAPD? el director del frenopatico? el espectador? la Jolie por pesima actriz? Clint?
Monday, May 5, 2008
Momia rosa

Con un pie en la ciencia ficcion y otro en las Monster movies, Los cronocrimenes juegan a no parecerse a nada y a sorprender a un espectador que, maniatado en una montaña rusa, se pregunta si eso que sobresale en el asiento trasero es dinamita.
Tras una primera parte, inquietante, y redonda, Vigalondo empuja a su personaje ( y con el, al espectador) por un laberinto temporal de imprevisibles consecuencias.
Vigalondo rueda aparcando su ego y poniendo la camara al servicio de la historia, primando la narracion por encima de todo lo demas, sin tiempos muertos ni florituras innecesarias. Son los recovecos del maravilloso guion los que ofician de chistera de mago de la que salen momias rosas deconstruidas, ninfas ligeras de ropa, mad doctors de fin de semana y maquinas del tiempo.
Mencion especial merece tambien la apabullante banda sonora.
Un lujazo de pelicula que deja con ganas de mas.
Saturday, March 3, 2007
De entre los muertos

Zodiac no es solo una gran película. También es una buena noticia. Tras 5 años de espera, David Fincher vuelve a las pantallas.
La primera vez que vi una pelicula suya fue en 1992.
En plena crisis de adolescencia, que mejor plan que ir a ver la tercera parte de una saga espacial con monstruo y popcorn. Sin embargo lo que allí nos esperaba estaba lejos de las dos primeras entregas y a años luz de un blockbuster al uso.
Alien3 dejaba de lado la testosterona rampante de Aliens y volvía al origen de la saga e incluso iba mas allá. Toda la película no era sino un análisis del miedo en una pequeña sociedad encerrada en un planeta prisión en medio de la nada. Alien ya no era un monstruo hollywoodiense. Ahora era el maligno, la encarnacion del mal existente en aquella tetrica comunidad. Y Ripley tenia que hacerle frente, esta vez sin armas.
Entonces no lo sabíamos pero bajo la batuta de Fincher, Ripley no podía salir indemne. Así que Fincher nos regalo una tercera entrega diferente, oscura y abigarrada.
Era peor que sus predecesoras? Es posible, pero seguía siendo un film muy interesante y alejado del pastiche.
La segunda cita con Fincher seria tres anos mas tarde con Seven. En su momento causo un gran revuelo y fue un gran éxito.
En los rescoldos de El Silencio de los corderos había creado un thriller con psicópata en el que la principal victima era el publico de la sala.
Tanto la premisa, un psicópata persiguiendo los 7 pecados capitales, como el desenlace, todos somos pecadores, van de lo maniqueo a lo neo-con.
Sin embargo todo en la película no hacia sino encauzarla hacia su final. Veinte minutos de clímax terrorífico y magistral rodados a plena luz del dia merecían el viaje por el barro.
Dos años mas tarde volvería a las pantallas con The Game, quizás la mejor película no-basada en un original de Philip K. Dick (lo siento Amenabar) hecha jamás.
Michael Douglas encarna a un "alpha male" sin escrúpulos que hace frente a una realidad que se derrumba y en la que hasta el hombre del tiempo le habla personalmente.
Dejando atrás cierto gusto por lo macabro y lo maniqueo, The Game era una verdadera en una montaña rusa sin tregua hasta llegar al inesperado happy ending.
Y en 1999 llego Fight Club.
Fight Club es desde su estreno un clásico del cine de culto. Así. Sin mas. La película de cabecera de la generación X.
Si Pulp Fiction es la película que puso en la batidora todo lo que habíamos leído/oído/visto/comido, Fight Club puso en la batidora lo que somos: insatisfacción vital, insatisfacción laboral, música techno, nieztsche, catálogos de Ikea, violencia, homoerotismo, videojuegos, movimientos antisistema, sexualidad no asumida, complejos no superados...
Y por supuesto semejante menú no podía ser servido sino con una estructura postmoderna, autoreferencial, trepidante y en todo momento consciente de si misma.
Quizás sea peor película que documento de una época. Quizás en 20 anos haya envejecido mucho mas que otras. Es posible, pero a día de hoy es un clásico y una gran película.
Su estreno cinematográfico fue un fracaso. Sonado. Ignoro si en DVD llego a recuperarse. Pero que importa, la película ya estaba hecha.
Después llego Panic Room. La había dirigido Fincher? Se había ido la luz? Donde estaba el director vibrante que había dirigido tres cañones en 5 años?
No es que fuera mala, es que no era. No era nada.
Y ahora, tras años de silencio David Fincher vuelve con Zodiac.
En un mundo plagado de CSIs, Zodiac entra dentro de las tripas de un verdadero caso policial. Un asesino en serie aterroriza la bahía de San Francisco en plenos años 60. Pero eso a Fincher no le interesa. Lo que le interesa es el impacto del asesino en las vidas de los que le persiguen. Una pleyade de personajes que se obsesionan con desentrañar el caso dejando de lado sus asuntos personales.
Durante dos horas y cuarenta minutos seguimos sus vidas, que se deterioran mientras intentan atrapar a ese criminal que se hace humo ante sus ojos.
Es una película madura y serena que alberga todas las obsesiones del director pero esta vez integradas en la trama, escondidas. Lejos quedan las deudas a la estetica videoclip, el postmodernismo de Fight Club o las truculencias de Seven. Haciendo de nuevo el símil con Tarantino, Zodiac es su Jackie Brown. Un homenaje al cine de los 70 sin olvidar todo lo que se ha hecho desde entonces.
Esperemos que esta película marque el retorno de Fincher, un director a seguir y sobre todo a disfrutar.
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